TORCHIETTI AL HUEVO DI CAMPOFILONE

6,00

NOMBRE: TORCHIETTI AL HUEVO DI CAMPOFILONE

MARCA: MARCOZZI DI CAMPOFILONE

FORMATO: 250 grs

SKU: 20075 Categoría: Etiquetas: ,

Descripción

INGREDIENTES: Sémola de TRIGO duro, HUEVOS 35,3%. PUEDE CONTENER TRAZAS DE SOJA.

 

INFORMACIÓN NUTRICIONAL (Valor medio por 100grs)

ENERGÍA: 1608 kJ-380 Kcal

GRASAS: 4,7 gr de las cuales son grasas saturadas 1,6 grs

CARBOHIDRATOS: 68 grs de los cuales son azúcares 3,6 grs

FIBRA: 2,9 grs

PROTEÍNAS: 15 grs

SAL: 0,12 grs

 

INFORMACIÓN:

Inspirados en la antigua fraguas de finales del siglo XVI, los Torchietti son una pasta corta al huevo que tiene toda la apariencia y el sabor de la tradición. Áspera y rugosa por fuera pero tierna por dentro, es la elección típica de quienes buscan una autenticidad simple. Recogen generosamente cualquier condimento.

LINEA DE PRODUCCIÓN

La calidad de Maccheroncini Marcozzi di Campofilone está oficialmente reconocida. En 1998 la región de LE MARCHE certifica que los “maccheroncini” son un producto típico y tradicional de Campofilone. En 2013 adquiere el reconocimiento I.G.P. (Indicación Geográfica Protegida). Este reconocimiento de la Unión Europea exige una estricta disciplina en toda la cadena de producción y que esta esté fuertemente vinculada al territorio di Campofilone.

Otro reconocimiento obtenido por Marcozzi di Campofilone es el de CERTIFICACIÓN ECOLÓGICA EUROPEA, que garantiza que el producto es obtenido con técnicas de procesamiento que anteponen el respeto por el medio ambiente y la salud humana.

Un producto elaborado únicamente con sémola de trigo duro italiano y huevos de gallina de cría no intensiva, alimentadas con cereales.

LA SEGURIDAD DE LA BONDAD RECONOCIDA

  • HUEVOS FRESCOS Y SÉMOLA DE TRIGO DURO

Huevos frescos de gallinas alimentadas en suelo en granjas no intensivas y alimentadas con cereales sin OGM, y sémola de trigo duro 100% italiano.

  • MASA BLANDA

La sémola de trigo duro viene amasada lentamente con los huevos (35% sobre el total) durante al menos 30-40 minutos con el fin de obtener una masa blanda y elástica.

  • TREFILADO AL BRONCE

Los moldes de bronce dan un aspecto rugoso visualmente, pero a la vez dan características a la pasta, como la rugosidad y la porosidad, haciendo que las salsas y pasta se adhieran una a la otra.

  • MASA FINA Y DELICADA

La fina lámina de pasta, que en el caso de los “maccheroncini” garantiza un espesor inferior a 0,7 mm. Un récord del que en Italia pocos pueden presumir y que se traduce en un tiempo menor de cocción, un sabor delicado y que hace que sea una pasta fácil de digerir.

  • EMPAQUETADO CARACTERÍSTICO

Esta compleja operación es típica de nuestra empresa y solo es realizada por los más expertos trabajadores. Consiste en poner cada tira de 0,7 mm de espesor en un papel, que se realiza con la punta de un cuchillo manualmente.

  • SECADO LENTO A BAJA TEMPERATURA

Las láminas de pasta son depositadas sobre paños de tela para después pasar un largo secado (20 a 36 horas) a baja temperatura (28º-54ºC). El secado viene personalizado en relación con la humedad y ventilación para cada formato de pasta. En vista de una producción eco-sostenible, los secaderos son alimentados por energía solar.

  • CONTROLES RIGUROSOS

Control del gramaje con balanza digital.

Control visual de cada hoja de pasta y secado realizado.

Control de la temperatura con vigilancia térmica.

Verificación de la eventual presencia de metal durante la fase de empaquetado mediante detector de metales.

Análisis químico y microbiológico.

  • EMPAQUETADO

Dos láminas de la pasta al huevo ya seca son metidas manualmente en el interior de la caja. La fecha de caducidad y el lote vienen en cada paquete para garantizar la trazabilidad y una transparencia total.

 

* HISTORIA DE LOS “MACCHERONCINI DI CAMPOFILONE

Los “maccheroncini di Campofilone” nacen de una tradición popular en el pueblo medieval de Campofilone. La historia cuenta que en aquellos tiempos los huevos no siempre estaban disponibles y que los habitantes de Campofilone idearon una pasta casera que sumaba a sus ingredientes el huevo. Una pasta que al secarse muy lentamente hacía que los huevos conservaran todos sus nutrientes y que podían consumir durante todo el año. Inicialmente era un plato para días especiales y domingos, o también como moneda de cambio.

Los primeros textos que destacan sus excelencias, sobre el año 1400 tienen relación con la abadía Benedictina de Campofilone. Y su ascenso y aceptación fue tal, que en el 1560 se sirvió a los obispos que formaban parte del Concilio de Trento. En 1700 ya formaba parte de los grandes libros que se empezaban a escribir sobre la cultura gastronómica y casi siempre por parte de familias nobles que eran las que tenían acceso a todo tipo de alimentos. Sólo como curiosidad, decir que Giacomo Leopardi (poeta, filósofo, filólogo y erudito italiano del Renacimiento) los tenía dentro de su lista de 49 Platos Favoritos.

Hoy en día, es tal su reputación que desde 1964 se repite la “Sagra de Maccheroncini di Campofilone” que es una especie de Feria dedicada a esta excepcional y curiosa pasta.

TRADICIÓN.

Hoy, recordando en lo más profundo, no podemos olvidar que mucha parte de nuestros recuerdos y emociones nacían alrededor de una buena mesa y una buena comida. Era cuando las abuelas se levantaban muy temprano para preparar la comida que después todos juntos disfrutaríamos.

Así, hubo un tiempo en que la abuela Adelina, con sus manos toscas, pero a la vez hábiles, amasaba la sémola de grano duro junto con los huevos. Extendía la masa con un rodillo hasta obtener láminas finas, suaves y doradas que luego dejaba reposar en paños de algodón.

Luego, pasado un tiempo entre algodones, cortaba la masa en finas hebras, (que, si se miraban detenidamente, por su suavidad, su elasticidad y su dorado color, podíamos confundir con “cabellos de ángel”) y las dejaba secar en una habitación bien ventilada. Y así, comenzó la famosa “pasta de los domingos”, los llamados MACCHERONCINI DI CAMPOFILONE. La pasta de la región de LE MARCHE.

Y desde la región de Le Marche, desde el pequeño pueblo medieval de Campofilone ha dado el salto a las mesas de todo el mundo. Llega un momento en que el conocimiento artesanal se transmita a las siguientes generaciones. Lo mismo ocurrió con la familia MARCOZZI que, motivados por una fuerte pasión, los tres hermanos (Gabriele, Barbara y Attilio) aprendieron el arte de la pasta al huevo de Campofilone, dando luz a los antiguos secretos de la abuela Adelina y creando el primer taller artesanal de pasta. Con el paso de los años se ha transformado en la fábrica de pasta MARCOZZI DI CAMPOFILONE, una empresa moderna en la que la tradición artesanal va de la mano de la evolución tecnológica.

Una realidad acorde con las nuevas necesidades del consumidor, a través de una gama de especialidades cada vez más amplia y diversificada. Año tras año, la pasta Marcozzi ha ido aumentando su reputación hasta convertirse en una realidad conocida y apreciada en todo el mundo.

Es el sabor típico de una tierra auténtica. Para la fábrica MARCOZZI DI CAMPOFILONE, el origen lo es todo. Y en la fértil campiña del pueblo medieval de Campofilone nace todo lo necesario.

 

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